Se denomina universidad (del latin universitas, -atis), al establecimiento o conjunto de unidades educacionales dedicadas a la enseñanza superior y la investigación. La universidad otorga grados academicos y titulos profesionales. Surgidas en la Antiguedad, adoptaron su nombre en la Edad Media Europea y se difundieron mundialmente junto al proceso de expansion mundial.
Llegar al centro de esta área protegida es una travesía que considera prolongados viajes en bote y caminatas. El Albergue Ecológico Chalalán es el primero en Bolivia administrado por una comunidad cuyos originarios se desenvuelven perfectamente en inglés o castellano, además de su lengua madre el quechua. El Parque está conformado por cinco pisos ecológicos, desde zonas nevadas, bosques húmedos y secos, hasta sábanas o pampas. Alberga 988 especies, y se estima que el 11 por ciento de las aves del mundo se encuentran en este lugar. Una oportunidad para ver la flora y la fauna desde la primera fila. De andar rápido, de baja estatura y con los ojos rasgados y la piel morena, conoce el Madidi como la palma de su mano, cómo no conocerlo tan bien si es su hogar? Allí nació y sabe de esas leyendas que la vorágine virgen esconde tras ese verde incandescente. Con un castellano que poco deja sentir su lengua madre, el quechua, este originario de la comunidad Tacana y Quechua que hace de guía se desenvuelve en un perfecto inglés que deja atónitos a un grupo de turistas rubitos y ojiclaros. Para llegar al corazón del Parque Madidi hay que tomar un avión, cruzar ríos y caminar senderos. Sí, es absolutamente cierto. La travesía puede empezar en La Paz o Santa Cruz, donde un vuelo de línea local arribará en Rurrenabaque, población en el norte del Beni. De allí se debe viajar cinco horas en un bote sobre el río Beni, un poco más sobre el río Tuichi y finalmente una caminata de 25minutos por un sendero de tierra cuyas laderas presentan sólo selva.
Cuando Juan Desiderio Céspedes se propuso iniciar uno de los primeros ingenios azucareros del país, muy pocos a excepción de su familia, creyeron en su emprendimiento y en el éxito de su empresa. Pero él estaba decidido, atraído y encantado por el fértil valle cruceño, bordeado por el río Mizque y otras vertientes cercanas de agua que no solamente impactan la retina de los ojos, sino también despiertan la pasión por el campo y en especial por la caña.
En ese tiempo a dos kilómetros de Saipina en San Rafael, los sueños por industrializar la caña, se hicieron realidad por la producción de azúcar granulada que no sólo cubrió el requerimiento regional, sino que también se comercializó en los mercados de Cochabamba y Santa Cruz. Lamentablemente las ganas y la actitud empresarial tuvieron un trágico final, cuando las embravecidas aguas del río Mizque impulsadas por uno de los mayores turbiones registrados hasta ese entonces, cargaron con la tierra, los cañaverales y la salud de Desiderio Céspedes. Sin embargo más de 50 años después, el mito de la caña blanca continuó y los agricultores evocando el espíritu de uno de los emprendedores más reconocidos de la zona, se organizaron en la Asociación de Productores de Caña y Chancaca de Saipina, institución que impulsa la exportación de estos productos.
En este sentido e inspirados en el dulce de la caña los productores locales comenzaron a probar el almíbar de este negocio, logrando llevar la chancaca a mercados de Japón, con más de 300 toneladas y la posibilidad de exportar a Argentina, Uruguay, Francia e Italia.
La respiración húmeda que estremece el cuerpo, se entremezcla a momentos con el sonido de las pequeñas olas que levantan los dos remos de madera, dispuestos a cada lado del bote. La sensación visual es increíble. Verde a la derecha, a la izquierda y abajo. El guía dice que hay que estar atento, puesto que tal vez pueda divisarse una anaconda. Aunque en la travesía por el Pantanal boliviano en esta oportunidad no pudo observarse a la “boa del agua”, la diversidad de aves, principalmente acuáticas, mamíferos, anfibios y reptiles, entran en escena a medida que se transita uno de los rincones más salvajes e inexplorados de la región.
Durante el recorrido turístico, las maravillas saltan a la vista. No es para menos, puesto que el Pantanal boliviano concentra y conserva como ecosistema una gran cantidad de especies de flora y fauna en medio de un paisaje paradisiaco, lo que lo convierte en uno de los hábitats vírgenes más apetecidos del mundo para los visitantes. Sin embargo, el ingreso aguas adentro del Pantanal sobre las márgenes del río Paraguay, tiene límites, puesto que en algunas zonas el pantano es más denso y con sedimento que imposibilita el viaje en bote.
Para los que quieren disfrutar al máximo la experiencia de tener un contacto pleno con la naturaleza, el remar es un reto que se asume desde el encanto del silencio. Sin motores encendidos, los sonidos son exclusividad de las aves. Sin oropel ni lujos, el viaje se transforma en un pasaporte al mundo cinco estrellas cuando los tucanes, de impecables picos naranjas, hacen su vuelo recto a cielo despejado. Los días se iluminan bien temprano, como si las aves dieran la orden para comenzar. De a poco, el sol baña el suelo tórrido y el pantanal es una invitación irresistible.
Una inefable sensación de comunión con lo verde, pincelada con el sosiego que impregna al espíritu el contemplar la armonía en la que vive la gente del lugar con la naturaleza, es lo que se respira al llegar a Chochís. Se suma la historia, cultura y tradición de una antiquísima civilización, que se desparrama entre los evidentes vestigios de un pasado glorioso, que se descubre al recorrer cada espacio del pueblo.
La llegada de los españoles a las tierras benianas o de Moxos, fue atraída por la historia de El Dorado, ó la fantasía de encontrar una ciudad de oro perdida en la espesura de la selva, pero el descubrimiento fue aparentemente fallido, ya que el encuentro fue más bien de una civilización que había desarrollado tecnología hidráulica avanzada para su tiempo, haciendo producir las sabanas (pampas) y manejando los ríos a conveniencia.El Beni, departamento situado al norte de Bolivia y que forma parte de la cuenca amazónica, es poseedor de una rica herencia cultural a través de sus tradiciones autóctonas de gran manifestación. Esta herencia milenaria que quedó perpetuada hasta nuestros días, con caracteres propios y símbolos tropicales de la geografía de los llanos de Bolivia, es motivo de investigación y estudio de antropólogos e incansables especialistas. Este departamento posee amplias planicies cubiertas por pastizales (pampas o sabana), pero sobre todo un hallazgo en 1964 nos lleva a conocer sobre la cultura hidráulica que se instaló en esa parte del país.
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